Diseño malo

--Originally published at Del habitar y sus cosas

En el ámbito del diseño existen dos adjetivos calificativos frecuentemente usados para describir una pieza o proceso de diseño “bueno” y “malo”.

Centrándonos en la idea del diseño como solucionador de un problema y como una herramienta o proceso para hacer una tarea más sencilla o cómoda los adjetivos “bueno” y “malo” recobran más sentido y funcionan como directrices para clasificar formas del diseño. Tomando en cuenta que en muchas ocasiones se crea diseño con el objetivo anteriormente descrito, es decir, que sea “bueno”, que cumpla con su función muchos objetos quedan fuera. Sin embargo el “diseño malo” no puede ser tan malo después de todo ya que puede servir como caso ejemplar a no seguir o como un recordatorio de lo importante que es tener el llamado “buen” diseño.

Sobre esto versa la práctica de Katerina Kamprani, arquitecta griega que en el 2011, cuando estudiaba diseño industrial comenzó “The Unconfrtable” proyecto cuyo objetivo es deconstruir el lenguaje invisible del diseño de los objetos del día a día y retorcer sus propiedades fundamentales de manera que sorprendan y hagan reír y que a su vez inviten a apreciar la complejidad y profundidad de las interacciones que tenemos con los objetos simples que están a nuestro alrededor.

A continuación se presentan unas imágenes de los productos que ha diseñado Kamprani.

Fuente: http://www.theuncomfortable.com

Este tipo de diseños son claramente inútiles sin embargo podrían seguir siendo estéticos y fueron creados específicamente para no servir pero ¿Qué hay de todo el mal diseño que nos rodea, Al cual nos hemos acostumbrado tanto que ya no podemos notar la incomodidad que genera?

Existe un sitio que recopila diseño malo y posibles soluciones para mejorarlo.  Los clasifican dependiendo sus fallas, las cuales van desde objetos que no funcionan como se espera que lo hicieran hasta señalamientos difíciles de ver o entender. En este sitio encontramos diseño inadecuadamente ejecutado como un objeto que no cumple su función, gráficos incongruentes y demás.

Captura.PNG

http://www.baddesigns.com/fridge.html

Lamentablemente estamos rodeados de mal diseño sin embargo el llamado mal diseño puede ser una llamada a la acción para despertarnos del letargo y hacer propuestas que funcionen y que hayan sido fruto de un análisis sensible y crítico respecto a los objetos y otros elementos que como diseñadores necesitamos configurar para poder satisfacer las necesidades de aquellos que los usan. Los diseñadores deben recurrir, entre otras cosas, a la empatía, entender que es lo que hace falta y cómo podemos ayudar como diseñadores a mejorar o facilitar ciertas tareas cotidianas.

Fuentes:

www.baddesigns.com

https://www.thegreekfoundation.com/design/uncomfortable-katerina-kamprani

https://phase.com/magazine/what-is-the-role-of-a-designer/

https://www.theuncomfortable.com/portfolio/the-uncomfortable-broom-2/

Diseño malo

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En el ámbito del diseño existen dos adjetivos calificativos frecuentemente usados para describir una pieza o proceso de diseño “bueno” y “malo”.

Centrándonos en la idea del diseño como solucionador de un problema y como una herramienta o proceso para hacer una tarea más sencilla o cómoda los adjetivos “bueno” y “malo” recobran más sentido y funcionan como directrices para clasificar formas del diseño. Tomando en cuenta que en muchas ocasiones se crea diseño con el objetivo anteriormente descrito, es decir, que sea “bueno”, que cumpla con su función muchos objetos quedan fuera. Sin embargo el “diseño malo” no puede ser tan malo después de todo ya que puede servir como caso ejemplar a no seguir o como un recordatorio de lo importante que es tener el llamado “buen” diseño.

Sobre esto versa la práctica de Katerina Kamprani, arquitecta griega que en el 2011, cuando estudiaba diseño industrial comenzó “The Unconfrtable” proyecto cuyo objetivo es deconstruir el lenguaje invisible del diseño de los objetos del día a día y retorcer sus propiedades fundamentales de manera que sorprendan y hagan reír y que a su vez inviten a apreciar la complejidad y profundidad de las interacciones que tenemos con los objetos simples que están a nuestro alrededor.

A continuación se presentan unas imágenes de los productos que ha diseñado Kamprani.

Fuente: http://www.theuncomfortable.com

Este tipo de diseños son claramente inútiles sin embargo podrían seguir siendo estéticos y fueron creados específicamente para no servir pero ¿Qué hay de todo el mal diseño que nos rodea, Al cual nos hemos acostumbrado tanto que ya no podemos notar la incomodidad que genera?

Existe un sitio que recopila diseño malo y posibles soluciones para mejorarlo.  Los clasifican dependiendo sus fallas, las cuales van desde objetos que no funcionan como se espera que lo hicieran hasta señalamientos difíciles de ver o entender. En este sitio encontramos diseño inadecuadamente ejecutado como un objeto que no cumple su función, gráficos incongruentes y demás.

Captura.PNG

http://www.baddesigns.com/fridge.html

Lamentablemente estamos rodeados de mal diseño sin embargo el llamado mal diseño puede ser una llamada a la acción para despertarnos del letargo y hacer propuestas que funcionen y que hayan sido fruto de un análisis sensible y crítico respecto a los objetos y otros elementos que como diseñadores necesitamos configurar para poder satisfacer las necesidades de aquellos que los usan. Los diseñadores deben recurrir, entre otras cosas, a la empatía, entender que es lo que hace falta y cómo podemos ayudar como diseñadores a mejorar o facilitar ciertas tareas cotidianas.

Fuentes:

www.baddesigns.com

https://www.thegreekfoundation.com/design/uncomfortable-katerina-kamprani

https://phase.com/magazine/what-is-the-role-of-a-designer/

https://www.theuncomfortable.com/portfolio/the-uncomfortable-broom-2/

La importancia de las labores domésticas para la justicia social

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La promesa latente de lograr igualdad entre hombres y mujeres es una esperanza que se ha llevado a la realidad hasta cierta extensión.

El diseño y la arquitectura son disciplinas que aún están mayormente dominadas por hombres, encuestas como la realizada en 2017 por The Architectural Review prueban que aún hay un camino largo por recorrer para lograr un salario justo para las mujeres y en general un mejor ambiente en la disciplina. 

Desde luego este problema tiene un origen multifactorial y es complicada su solución. Conocer la situación y hacer conciencia de los comportamientos que son aceptables e inaceptables es un buen comienzo.

La arquitectura y el diseño no son las únicas disciplinas con un panorama como tal para las mujeres. Se necesitan realizar análisis y crear propuestas integradoras en todas las áreas del conocimiento y la economía.

Una parte de la solución para la equidad de género fue propuesta el 15 de octubre por el IMF (International Monetary Fund): Una redistribución y reducción del trabajo no pagado. 

Parecería que la organización familiar es un asunto privado, manejado en la intimidad de la casa. Sin embargo, los quehaceres de la casa y el cuidar de los hijos o ancianos tienen un peso importante en la actividad económica a pesar de no ser contado como parte del PIB.

Las tareas domésticas representan el 80% de las horas invertidas en trabajo no pagado.

Mucho de este trabajo no pagado, debido a normas culturales, falta de infraestructura o políticas familiares han sido delegados a las mujeres. Esta distribución injusta de labores no pagadas se traduce en un freno en la fuerza laboral femenina, ya que las mujeres no pueden explotar el cien por ciento su potencial. Lo cual genera una pérdida para todos debido a que las mujeres se ven orilladas en ocasiones a aceptar trabajos más sencillos, debajo de sus capacidades, y trabajos de medio tiempo para lograr un balance entre su trabajo pagado y labores domésticas.

De acuerdo con el documento del IMF, la alta prevalencia de mujeres en trabajos de medio tiempo es una de las claves de la brecha salarial de género, reforzando la iniquidad y haciendo un circulo vicioso en la distribución del trabajo no pagado.

Reconocer la existencia de esta distribución inequitativa es la primera parte de la solución. En promedio las mujeres hacen mas de dos horas de trabajo no pagado por día que los hombres. En el caso de México existe una disparidad importante haciendo las mujeres 7.1 horas más diarias de trabajo no pagado que los hombres. 

Incluso en los hogares con doble ingreso las mujeres siguen realizando la mayor parte del trabajo doméstico.

Sin embargo las evidencias señalan que las economías más avanzadas han experimentado una reducción de la brecha de género en cuestión de horas de trabajo no pagado en años recientes.

El trabajo femenino no pagado está negativamente relacionado con la participación femenina de fuerza laboral. Leyes, restricciones sociales e institucionales restringen la habilidad de las mujeres de trabajar, manejar sus bienes o tener su propio negocio y se asocian con mayor cantidad de trabajo no pagado para ellas y menor cantidad de trabajo no pagado para los hombres.

Tener hijos y una pareja aumenta la cantidad de trabajo no pagado en mayor proporción para las mujeres que para los hombres y disminuye la cantidad de tiempo invertido en trabajo pagado. Las mujeres con pareja invierten 1.5 más horas en trabajos no pagados que las solteras 

Solo las mujeres con un nivel de educación alto sustituyen el trabajo no pagado con pagado hasta cierto punto. Mujeres con más educación que la secundaria reducen su trabajo no pagado media hora en comparación con aquellas que tienen menos que la educación secundaria.

Mayor fertilidad está asociado directamente con mayor cantidad de trabajo no pagado. Mujeres con hijos invierten 37 minutos más en trabajos o pagados que las mujeres sin hijos. Y esta cifra aumenta 12 minutos en promedio por hijo.

Las cifras arrojan que las mujeres hacen menos trabajo no pagado en las sociedades donde hay una equidad más fuerte en la gestión de activos. 

Las actitudes sociales y culturales respecto al rol de la mujer en la sociedad también puede influir en las decisiones de empleo. La decisión de hacer más trabajo no pagado puede ser considerado como preferencia aunque no sea algo voluntario.

Aparte de cifras en el documento  se incluyen políticas para hacer una redistribución del trabajo no pagado más justa.

Se propone que los gobiernos pueden ayudar a aliviar la carga de trabajo no pagado invirtiendo en infraestructura apropiada y servicios públicos. En particular en agua, electricidad, transporte, seguridad y saneamiento ya que pueden funcionar como “motores de liberación”. Al igual que la oferta de cuidado para niños y adultos mayores y permisos laborales para padres y madres.

Conclusión 

En muchas disciplinas aún existen injusticias y atropello de derechos humanos. Muchas veces estos están relacionados con cuestiones de género. Dicho problema tiene múltiples aristas y debe ser atacado desde diferentes frentes, uno de ellos es la distribución injusta de trabajo no pagado, la cual,  a pesar de haber disminuido en las últimas décadas aún es significativa. Incluso en los países más igualitarios do

nde las mujeres hacen como mínimo 20% más trabajo no pagado que los hombres. Siendo el trabajo no pagado mayormente labores del hogar. La carga de trabajo no pagado para las mujeres disminuye mientras el desarrollo del país aumenta.

Los gobiernos pueden ayudar a eliminar la desigualdad de trabajo no pagado al ofrecer servicios públicos como agua, electricidad, seguridad, cuidado de niños y adultos mayores. y en general invirtiendo en educación y salud.

Eliminar las barreras existentes para la fuerza laboral femenina reduce la cantidad de horas que las mujeres invierten en la producción de sus hogares y aumenta la participación en la producción del hogar del hombre. lo cual se traduce en disminuir la brecha salarial.

Fuentes:

https://www.imf.org/en/Publications/WP/Issues/2019/10/15/Reducing-and-Redistributing-Unpaid-Work-Stronger-Policies-to-Support-Gender-Equality-48688

https://www.architectural-review.com/essays/results-of-the-2016-women-in-architecture-survey-revealed/10003314.article

https://www.architectmagazine.com/practice/gender-equity-lacking-in-design-finds-the-architectural-reviews-2017-women-in-architecture-survey_o

Pago justo por diseño

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En ocasiones es difícil percibir el valor que un profesional aporta cuando se trata de un servicio, de cierta manera impalpable o de algún ramo que no conocemos. Tal es el caso del diseño: de difícil lectura en ocasiones y poco explorado por los no diseñadores.

Al ser la estética un tema poco valorado en la educación elemental la población general puede crear nociones falsas respecto a esta, pueden llegar a creer saber de la materia por pura intuición sin detenerse a estudiarla.

El diseño no solo es un plano, un dibujo o seleccionar una paleta de materiales, implica estudio, investigación, experimentación, creatividad y sensibilidad para proponer una solución adecuada a una situación puntual.  

Existen personas que dedican gran parte de su vida a esta labor sin embargo es tan poco apreciado el rubro que en ocasiones el servicio se regala, se prostituye y se realiza sin considerar las repercusiones que esas decisiones individuales tiene en el gremio.

Por ejemplo, es éticamente incorrecto regalar el trabajo, es injusto para los colegas y para la misma persona que lo está haciendo ya que se perpetúa la idea de que el diseño no tiene un valor como tal y que existen otras disciplinas u objetos más directos con mayor importancia.

Al diseño como a cualquier otra práctica se le debe dar su lugar como disciplina y cambiar ciertas costumbres que se han generado desde adentro, tal es la lucha de egos, muy presente en el diseño, algunos profesionales de la materia están empecinados en darle importancia solo al aspecto que ellos estudian y realizan, demeritando otras facetas de la materia. Cuando en realidad deberíamos cooperar unos con otros y realizar soluciones integradas, que estén pensadas desde los diferentes ángulos del diseño e incluso de otras disciplinas que no hacen más que enriquecer el producto final.