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Flexibilidad… ¿hasta dónde?

--Originally published at Aprendizaje en acción

El tema de la flexibilidad me parece que ha sido y sigue siendo un tema que permite seguir reflexionando.

Cuando hablamos de flexibilidad, los estudiantes pueden decidir ¿cómo?, ¿qué?, ¿dónde?, ¿cuándo?… pero ¿cómo podemos ser verdaderos mediadores del proceso?.  En lo personal considero que si no somos verdaderamente conscientes de lo que implica ésta flexibilidad podemos incurrir en errores educativos graves, generando confusión en los estudiantes en lugar de aclarar conceptos y afianzarlos.

Otro de los pilares educativos, que resulta de suma importancia, sobre todo hablando de flexibilidad, es la evaluación.  ¿Cómo podemos evaluar?, ¿Cómo ser flexibles cuando debemos evaluar de acuerdo a ciertos criterios y parámetros ya establecidos?, ¿Hasta dónde podemos llegar como profesores?.  Los programas de estudio y las formas de evaluación ya están diseñados, y aunque se manejan ciertos parámetros en donde podemos modificar algunas cosas, ¿estos rangos no estarían frenando nuestra posibilidad de ser flexibles?.

De manera personal, creo que en la medida de mis posibilidades he tratado de implementar nuevos y diferentes espacios para que los estudiantes tengan la oportunidad de crear, interactuar y vivir de manera diferente sus aprendizajes, sin embargo, existen muchas otras opciones y herramientas que pueden ser utilizadas para cambiar la forma en la que impartimos nuestras clases y que nos permitirán alcanzar mejor los objetivos planteados.  La pregunta, y reitero nuevamente es, ¿hasta dónde podemos llegar?, ¿cómo podemos medir de manera confiable los resultados en nuestros estudiantes?, sobre todo cuando de flexibilidad se trata.

Todavía hay muchas cosas por definir y aclarar cuando hablamos de flexibilidad, pero todos estos cuestionamientos tampoco indican que esté en desacuerdo con el tema, al contrario, considero firmemente que es importante y necesario que seamos capaces de lograr esa flexibilidad, el punto es ¿cómo hacerlo?, ¿cómo ser más flexible?, ¿hasta dónde podemos llegar?, si es que hay un límite.

Por otro lado, el monitoreo a los estudiantes y a sus actividades me parece que se facilita, ya que en el Aprendizaje Invertido contamos con más herramientas para hacerlo, lo que podría resultar benéfico para el propósito de aprender a ser flexibles. Y aquí aprovecho para mostrar mi completo acuerdo con Brian Bennet http://www.brianbennett.org/blog/moving-the-flipped-class/ quien indica claramente que Aprendizaje invertido no es solamente “el video”, existe mucho más y debemos de ir más allá, buscar diferentes formas y herramientas para lograr que los estudiantes vivan el proceso, esto aseguraría en buena medida esa flexibilidad de la que estamos hablando.

Muchos docentes hemos caído en la “rutina” en la que cuando encontramos algo nuevo, empezamos a aplicarlo tanto, que al final los alumnos terminan acostumbrándose también, tanto que en muchas ocasiones lo que hayamos aplicado pierde efectividad.  Cuando relacionamos el Flipped Learning con “el video”, tampoco significa que debamos encajonarnos en la idea, el concepto va mucho más allá y es evidente que debemos entenderlo e involucrarnos mejor para ser claros con lo que queremos aplicar.

Ahora, creo que debemos apresurarnos en el proceso, el concepto de Aprendizaje invertido no es tan nuevo, tiene ya muchos años, y desde antes se ha hablado ya sobre flexibilidad en ambientes de aprendizaje.  Si queremos permanecer a la vanguardia educativa debemos ser más empáticos con el proceso, en definitiva tenemos que estar inmersos en él y ser parte ya del mismo, de lo contrario seguiremos perteneciendo a la cultura rezagada.

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VIDEO EN YOUTUBE: https://www.youtube.com/watch?v=psnI81SK0OA&list=UUEu9TJ7UAt5D7o5YF90Q4ug


Flexibilidad… ¿hasta dónde?